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¿Cómo adaptar las terminales portuarias al vehículo eléctrico?

El crecimiento del mercado del vehículo eléctrico (VE) debe ser entendido por operadores y terminales logísticas como una oportunidad de negocio que es necesario aprovechar. Adaptarse es relativamente sencillo, ya que las soluciones técnicas en infraestructura de la terminal pasan principalmente por disponer de instalaciones de recarga de baterías. El principal reto consiste en identificar cuándo realizar la inversión para adaptarse al VE, a fin de captar el mayor flujo de unidades posible. La cuestión fundamental que deben resolver las terminales al planificar su estrategia es: ¿Invertir y esperar? o ¿Esperar e invertir?

Publicado el 28 septiembre 2018

Carlos Martín es Director de Proyectos en el Área de Consultoría en Puertos y Logística de IDOM.

Las autoterminales se enfrentan a cambios inminentes con la popularización del vehículo eléctrico. [Imagen de Alexey Lesik]

¿Qué cambia realmente?

El punto de partida de este análisis es el hecho, confirmado por diversos fabricantes, de que las marcas quieren mantener el control de la primera carga completa de la batería, que se realizaría previsiblemente bajo condiciones controladas en el concesionario, previa a la entrega del vehículo. Esto implica que durante la fase de transporte, el VE llevaría una carga mínima para permitir la logística de distribución, del mismo modo que ahora los vehículos de combustión llevan una pequeña cantidad de combustible en los depósitos para permitir los movimientos en terminal. Si esto es así, no se espera que en el futuro las terminales tengan que realizar procesos de carga masiva a todos los VE que les lleguen, sino operaciones de mantenimiento para paliar las posibles descargas en las fases de transporte y almacenamiento en campa.

Esto diferencia claramente el corto plazo (con flujos reducidos de VE que no se espera que permanezcan mucho tiempo en las terminales), del medio y largo plazo (con flujos en aumento y terminales y campas actuando como almacenes reguladores y estancias mayores de los VE).

En todo caso, la principal inversión que debe tenerse en mente para adaptar la infraestructura de la terminal es la relativa a los puntos de recarga en zonas de almacenamiento de vehículos. En el corto plazo, por tanto, será suficiente con disponer de sistemas móviles de recarga. Se trata, pues, de soluciones escalables según el flujo de VE transportado a través de la terminal y que requieren una inversión reducida.

Cuando se plantea la planificación de inversiones en infraestructura de recarga, la atención deberá fijarse en el medio plazo. Según la cuota de ventas y producción de VE, en un horizonte temporal de diez años se prevé que sea necesario instalar puntos de recarga fijos para optimizar el proceso de recarga de las baterías de los vehículos a su paso por terminal. Cabe decir que, si el cambio en la infraestructura de la terminal se espera modesto, en la operativa a medio plazo, se prevé mínimo.

A efectos de infraestructura de la terminal, el largo plazo debe entenderse como una continuación del medio. En este, la diferencia significativa entre terminales radicará en la capacidad para aprovechar los avances tecnológicos en soluciones de recarga y control, que permita optimizar la operativa y reducir costes asociados.

La principal inversión que debe tenerse en mente para adaptar la infraestructura de la terminal es la relativa a los puntos de recarga en zonas de almacenamiento de vehículos

¿Qué hay que hacer a corto plazo?

El crecimiento de la cuota de ventas y producción de VE a escala mundial y nacional se espera que despunte en torno al año 2023 y 2025, respectivamente. Por ello, aunque la planificación deberá enfocarse a satisfacer necesidades derivadas de grandes flujos en el quinquenio 2025-2030, el corto plazo debe marcar la apuesta de las terminales portuarias por la revolución en la movilidad eléctrica. En esta primera etapa, no se espera la irrupción de grandes flujos de VE que pudieran afectar a la planificación operativa de las distintas terminales, y los VE llegarán mezclados con los flujos tradicionales, por lo que no se prevén protocolos segmentados de actuación según tipología de vehículos. De acuerdo con lo anterior, como primer paso en el proceso de adaptación, sería suficiente con implementar soluciones de recarga en las terminales que permitan una actuación rápida y móvil, que pueda transportarse hasta la ubicación en la que se haya detectado la contingencia dentro de la terminal. Se trataría de sistemas portátiles de recarga o vehículos de asistencia técnica, equipados con una capacidad de suministro para 3-5 vehículos. El tipo de carga debería ser rápida, si se desea solucionar el problema en pocos minutos. Señal en el pavimento indicando la presencia de un cargador de coche eléctrico [Imagen de Nicola Sznajder]

Evolucionar hacia el medio plazo

Las principales modificaciones en la operativa de la terminal, así como las inversiones para adaptar la infraestructura de la misma, deberán considerarse para el medio plazo. Periodo para el cual se espera que el flujo de VE alcance cuotas más representativas a través de los principales hubs logísticos de ámbito nacional e internacional. En primer lugar, en el medio plazo, los flujos transportados deberán ser considerados de forma segmentada (importación/exportación), pese a que las necesidades de energía según el flujo puedan incrementarse poco en comparación con el corto plazo. El hito clave en este horizonte no es la potencia instalada, sino la planificación de una red dedicada dentro de la terminal para satisfacer las necesidades asociadas a la recarga de los vehículos eléctricos.
A medio plazo deberá planificarse una red dedicada dentro de la terminal para satisfacer las necesidades asociadas a la recarga de los vehículos eléctricos.
Las terminales deberán disponer de zonas con instalaciones para los dos tipos de gestión de carga (lenta y rápida), añadiendo soluciones fijas a los equipos móviles implantados en el corto plazo. La variedad de soluciones técnicas en equipamientos fijos hoy en día es relativamente escasa. Por ello, la solución más competitiva desde el punto de vista económico y funcional que se propone emplear consiste en postes fijos que empleen corriente alterna con sistemas de conexión adaptados para los conectores mayoritarios del momento (se espera una homogeneización de los conectores empleados hasta dos modelos). De forma complementaria, para gestionar las emergencias, la solución recomendada consistiría en la instalación de estaciones de recarga rápida en zona de talleres o PDI, que permitieran gestionar la demanda de puntas de energía cuando el proceso logístico no permite disponer de tiempos prolongados para la recarga.

Los desafíos del largo plazo

En el largo plazo se espera que el flujo de VE continúe creciendo a través de los puertos en consonancia con el crecimiento de su cuota de mercado. Cabe apuntar que este crecimiento estará condicionado por la penetración en el mercado de nuevas tecnologías de propulsión que competirán con la electricidad para desbancar a los combustibles convencionales. La solución prevista en las terminales portuarias a largo plazo plantea invertir en los silos de vehículos instalando bloques móviles de equipos inteligentes de carga ordinaria en corriente alterna. El objetivo es que esos equipos se puedan movilizar de unas zonas a otras del parking mediante un sistema de mangueras en flotación anclado al techo y equipado con brazos grúa que se conecten a los VE sin necesidad de diferenciar zonas de carga de zonas de almacenamiento. De forma complementaria, los sistemas de recarga deberán disponer de elementos de control de balance dinámico de carga con múltiples conexiones, que permitan mantener en los vehículos los estados de carga recomendados por los fabricantes.