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El 37% del tráfico de contenedores, en riesgo de desaparecer por la impresión 3D

El desarrollo de las tecnologías de impresión 3D será una de las próximas revoluciones tecnológicas que más afectarán a los flujos productivos y comerciales. No hay duda de que cualquier innovación que se produzca en la industria manufacturera tiene la capacidad de transformar las cadenas de suministro.

Publicado el 13 abril 2018
La primera hélice creada con fabricación aditiva en el RAMLAB de Rotterdam. Imagen de RAMLAB. La primera hélice creada con fabricación aditiva en el RAMLAB de Rotterdam [Imagen: RAMLAB]

La impresión 3D está considerada una forma de fabricación aditiva que permite imprimir (fabricar) un objeto tridimensional mediante la adición de capas de un material concreto (normalmente, plástico, aleaciones metálicas o cerámicas, o incluso sal y azúcar), diferenciándose así de las formas de fabricación sustractivas tradicionales.

Cambios en la logística

Este tipo de fabricación impactará en los procedimientos actuales y provocará un proceso de desglobalización. También va a producirse una reducción del negocio del transporte mediante contenedores. Según un estudio de PricewaterhouseCoopers (PwC), el 41% del negocio de carga aérea y el 37% del negocio de contenedores oceánicos está en peligro debido a la impresión 3D. De la misma forma, también transformará los flujos de la distribución. Por ejemplo, se prevé un aumento del transporte marítimo de materias primas en detrimento del de productos acabados. Para paliar sus efectos, los puertos van a tener que desarrollar nuevas estrategias de explotación, como, por ejemplo, convertirse en hubs de impresión 3D.

La impresión 3D transformará los flujos de distribución al poner en riesgo el 37% del transporte de contenedores oceánicos y un 41% de la carga aérea.

La impresión 3D se utilizará para completar el proceso de producción de piezas de repuesto y se reducirá la necesidad de almacenamiento debido a la fabricación bajo demanda. Asimismo, se desarrollará una legislación de nuevos estándares de calidad para los objetos manufacturados mediante fabricación aditiva (AM, por sus siglas en inglés, additive manufacturing).   La hélice consta de 298 capas de material. [Imagen de RAMLAB]

La hélice consta de 298 capas de material. [Imagen de RAMLAB]

 

La experiencia del Puerto de Rotterdam

Algunos puertos ya han empezado a planificar estratégicamente cómo aprovechar el desarrollo de esta tecnología y reducir su impacto en los flujos logísticos y comerciales. Es el caso del Puerto de Rotterdam. La estrategia de este puerto holandés implica convertirse en un centro de impresión 3D para el transporte marítimo y las industrias offshore. El primer paso para lograrlo fue la apertura de RAMLAB (Rotterdam Additive Manufacturing LAB), en noviembre de 2016. RAMLAB es el primer laboratorio de impresión de metal en 3D del mundo para el sector marítimo. Se encuentra en el muelle de Innovación RDM Rotterdam y está equipado con dos sistemas de impresión de metal en 3D. Los socios fundadores son el Puerto de Rotterdam, InnovationQuarter y RDM Makerspace. Adicionalmente, también se ha creado una poderosa red de asociados que proporcionan hardware, software y orientación sobre la certificación del proceso de fabricación aditiva.

El puerto de Rotterdam ha abierto RAMLAB, el primer laboratorio de impresión de metal en 3D del mundo para el sector marítimo.

Primeros pasos

En sus inicios, el proyecto piloto de RAMLAB se centró en la fabricación de piezas metálicas de repuesto para aplicaciones marítimas, donde además de las empresas vinculadas al puerto también participaron compañías de otros sectores, como Fokker (industria aeroespacial) y Siemens (desarrollo de software).

De momento, en asociación con Damen Shipyards Group, RAMLAB ya ha fabricado la primera hélice de barco impresa en 3D del mundo, superando con éxito todas las pruebas de calidad requeridas. Esta hélice, que pesa 400 kilos y tiene un diámetro de 1,30 metros, constituye un hito en los esfuerzos por dominar esta tecnología relativamente joven. “Una impresora de metal agrega el material capa por capa, lo que significa que las características del resultado final difieren de las de la hélice de un barco convencionalmente moldeado”, declara Kees Custers, ingeniero de proyectos en el Departamento de I+D de Damen. En este caso, “la hélice se imprimió con una aleación de níquel, aluminio y bronce”.

Los resultados son alentadores: la fabricación aditiva permite una producción más rápida, requiere menos herramientas e inversión, permite optimizar el diseño y se reducen de manera considerable los tiempos de entrega y los costes de inventario.

La declaración de intenciones bajo la que opera RAMLAB es que las piezas de repuesto industriales estén disponibles donde sean necesarias y en cualquier momento que se necesiten. Asimismo, deben cumplir o superar los requisitos de calidad del usuario final a un precio competitivo. El objetivo final es acelerar la adopción de la fabricación aditiva al proporcionar a sus socios un acceso fácil a toda la cadena de valor.

El objetivo del RAMLAB es producir piezas de repuesto industriales bajo demanda, con calidad y a un precio competitivo.

Nueva iniciativa en Barcelona

La primera incubadora de tecnología de impresión 3D de Cataluña se ubicará en la Zona Franca barcelonesa. El objetivo de este centro de 600 metros cuadrados será facilitar a las pequeñas y medianas empresas el acceso a esta tecnología y actuar como polo de investigación en colaboración con las corporaciones más potentes del sector y empresas emergentes. “Generaremos conocimiento y para ello contaremos con la tecnología más avanzada”, declara Joan Parra, el vicepresidente del Instituto Tecnológico Leiat, uno de los impulsores del proyecto, junto con el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) y la Fundación Incyde.

La iniciativa forma parte de un proyecto de la Fundación Incyde, un organismo de las cámaras de comercio dedicado a potenciar las empresas que planea crear una serie de incubadoras de alta tecnología a lo largo de la geografía española, dedicando cada una de ellas a un ámbito concreto. Se creará un comité de selección que escogerá los proyectos que se desarrollarán en la incubadora y podrán mantenerse allí un máximo de cinco años. El equipamiento está pensado para acoger entre 20 y 30 empresas, aunque los impulsores calculan que su impacto acabará repercutiendo en 900 corporaciones.

Gracias a la accesibilidad de esta tecnología, su rápida difusión cambiará el mundo de la fabricación y la distribución dramáticamente, en los próximos años. Los puertos no pueden permanecer ajenos a esta revolución que promete transformar la propia naturaleza del transporte y la logística.