Aguas residuales y CO2 para producir e-fuel marino: así funciona el proyecto SUPORT
El proyecto SUPORT ha demostrado a escala de laboratorio que es posible producir combustible sintético marino ('e-fuel' o 'e-diesel') a partir de aguas residuales y CO2 capturado. Liderado por el Institut de Recerca de Energia de Catalunya (IREC, con participación del Port de Barcelona, el combustible obtenido es compatible con motores diésel convencionales sin modificaciones, lo que podría acelerar la descarbonización del transporte marítimo y favorecer la economía circular portuaria.
¿Qué es el proyecto SUPORT y qué ha demostrado?
La descarbonización del transporte marítimo es uno de los grandes retos de la transición energética. Para alcanzarla, el desarrollo de combustibles sostenibles capaces de sustituir a los actuales se ha convertido en una de las principales líneas de investigación.
En este contexto surge SUPORT (CO2 Capture and valorization for the development of a SUstainable route to produce synthetic green fuels for maritime transport), un proyecto que explora cómo producir combustibles sintéticos de cero emisiones o e-fuels a partir de recursos que ya existen en el entorno urbano e industrial (y que generalmente se consideran residuos): las aguas residuales y el dióxido de carbono (CO2).
- Tras tres años de investigación, el equipo ha concluido que es viable obtener un combustible sintético a partir de aguas residuales y CO2 a nivel de laboratorio. Y que, además, el e-fuel desarrollado puede mezclarse parcialmente o sustituir a los combustibles convencionales, por lo que podría utilizarse sin necesidad de modificar los motores actuales ni cambiar la cadena de suministro. Esto permite reducir las emisiones ligadas al transporte marítimo y al entorno portuario y, a su vez, da valor a la captura de CO2 y a la reutilización de aguas residuales, favoreciendo la economía circular.
«Hay una necesidad clara, una voluntad y también una imposición de descarbonizar el sector marítimo. Hay que buscar una alternativa, y la que proponemos es generar un diésel parecido o igual al de origen fósil, pero utilizando un CO2 que permitiría alcanzar cero emisiones netas», explica a PierNext Marc Torrell, investigador senior del IREC y coordinador del proyecto SUPORT.
«Además, el combustible sintético que hemos desarrollado es compatible con los motores de combustión actuales, o funcionaría con pequeñas modificaciones mucho menores de las que requieren otras opciones como el metanol o amoníaco, que sí implican modificar los buques o al menos su powertrain. Estos cambios de infraestructura son una de las cosas que está retrasando y complicando la descarbonización del sector», añade el investigador del IREC.
El proyecto comenzó en diciembre de 2022 liderado por el Institut de Recerca de Energia de Catalunya (IREC) con la participación del Port de Barcelona, Aigües de Barcelona, Cetaqua y el Centro Internacional de Métodos Numéricos en Ingeniería (CIMNE).
«El combustible sintético que hemos desarrollado es compatible con los motores de combustión actuales, o funcionaría con pequeñas modificaciones mucho menores de las que implicarían otras opciones como el metanol o amoníaco, que sí requieren modificar los buques o al menos su 'powertrain'».
Marc Torrell, investigador senior del IREC y coordinador del proyecto SUPORT
Cómo funciona el proceso de producción del e-fuel: coelectrólisis y Fischer-Tropsch
El proceso de desarrollo del e-fuel integra dos desarrollos propios del IREC:
- uno ligado a las tecnologías de hidrógeno y de electrólisis
- y otro que investiga la catálisis, en concreto la reacción catalítica Fischer-Tropsch.
En el primer proceso, una etapa de coelectrólisis convierte el CO2 y el agua residual regenerada en un gas compuesto por monóxido de carbono e hidrógeno. A continuación, la reacción catalítica combina las moléculas de hidrógeno con las de monóxido de carbono para generar un combustible sintético.
«Hemos unido los desarrollos de los últimos 12 o 15 años de los dos grupos de investigación. Nos gusta este esquema en el que juntamos las dos partes como si fueran piezas de Lego para hacer realidad el combustible sintético», explica Torrell. El siguiente reto es escalar esta tecnología a un nivel industrial para poder ampliar la oferta de combustibles de cero emisiones.
¿Qué otros proyectos producen e-fuel de forma circular en el mundo?
El paisaje global de los combustibles sintéticos de cero emisiones para el transporte marítimo es hoy un territorio en plena efervescencia, con decenas de iniciativas en marcha en Europa, Asia y América del Norte. Los más similares a lo que ha conseguido SUPORT serían estos dos:
- El proyecto MegaSyn, financiado por el programa Horizon 2020 de la UE a través de la Clean Hydrogen Partnership, comparte con SUPORT la misma tecnología nuclear: la co-electrólisis de CO2 y agua mediante células de electrólisis de óxido sólido (SOEC) para producir syngas (una mezcla de monóxido de carbono e hidrógeno). Su objetivo es escalar esa tecnología a nivel de megavatio en un entorno industrial real —la refinería de OMV en Schwechat (Austria)—, donde un sistema diseñado por la empresa Sunfire, bajo la coordinación de la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU), demostró la producción de más de 900 toneladas de syngas a partir de energía renovable.MegaSyn lleva la tecnología compartida con SUPORT un paso más allá en escala; SUPORT, en cambio, va un paso más allá en el circuito: añade la síntesis Fischer-Tropsch para convertir ese syngas en combustible líquido marino y lo hace usando como materia prima aguas residuales y CO2 capturado in situ en el propio entorno portuario, no residuos de una refinería industrial.
- El ejemplo más avanzado a escala comercial es la planta Kassø PtX de la compañía danesa European Energy, inaugurada en 2025 como la primera instalación del mundo que produce e-metanol a escala industrial a partir de energía renovable y CO₂ biogénico. Abastece ya a los buques de Maersk y tiene lógica circular —el CO2 proviene de residuos agrícolas—, pero el circuito no es local a un puerto: la fuente del CO2, la planta de producción y los buques que consumen el combustible están en ubicaciones distintas.Además, el metanol que produce requiere adaptar los motores de los buques, a diferencia del e-diesel de SUPORT, que funciona en los motores actuales sin modificaciones.
- El IREC tiene otro proyecto en la misma línea, COMECOCO2 (Efficient production of green fuel for marine transportation through co-electrolysis of CO2 captured in wastewater treatment plants), activo desde 2025 y con horizonte hasta 2028. Financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el FEDER a través del programa TRANSMISIONES 2024, el proyecto va un paso más allá y apunta a validar un sistema de producción de metanol renovable basado en coelectrólisis de alta temperatura, con tecnología íntegramente fabricada en España.
COMECOCO2 está liderado por el IREC junto a ViverCleanTech, con el Port de Barcelona, Moeve y SYMNAVAL como miembros del comité asesor externo.
La circularidad de un proyecto: el puerto, plantas de purificación de agua y el centro de investigación
Un aspecto clave del proyecto SUPORT es la valorización del CO2 in situ en el Port de Barcelona. Sus objetivos plantean capturar el CO2 de la planta de tratamiento de aguas del puerto para producir combustible apto para los buques y la maquinaria. «Esto nos permite obtener un combustible sostenible de economía circular y de kilómetro 0», explica Daniel Ruiz, responsable técnico de Combustibles Sostenibles del Port de Barcelona.
«En el entorno del puerto existe la depuradora del Baix Llobregat, de Aigües de Barcelona, que podría aportar su materia orgánica, su agua regenerada o el CO2 de su digestión anaerobia. En el puerto también podemos llegar a tener fuentes de CO2 biogénico, por ejemplo, de una posible planta de producción de biometano. Y finalmente, para cerrar el círculo, el combustible sostenible se podría usar en el mismo puerto. Encajaría en cualquier motor diésel, tanto del transporte terrestre como marino, o en maquinaria pesada de terminal, como reach stackerso straddle carriers», sostiene Ruiz.
Para los investigadores del IREC, el entorno del puerto fue clave para realizar su investigación y desarrollar su combustible. «El valor está en que, si en una misma planta de purificación de agua ya tienes los dos productos que necesitas, el agua y el CO2, todo es mucho más sencillo. Si a esto le añades que también puedes investigar qué calidad de agua utilizar para abaratar el coste de estas materias primas, las oportunidades aumentan. Todo gira en torno a una cadena de valor presente en Barcelona: tenemos el puerto, las plantas de purificación de agua y el centro de investigación. Es un esquema de proyecto en el que estamos muy cómodos y que tiene un impacto social importante, porque busca mejorar la ciudad».

El Port de Barcelona: escenario clave para desarrollar combustibles alternativos portuarios
El proyecto se alinea también con el Plan de Transición Energética del Port de Barcelona, que establece una hoja de ruta para reducir progresivamente la huella de carbono de las actividades portuarias y del transporte asociado y para fomentar el uso de combustibles alternativos. “Queremos producir combustibles, no sólo importarlos. Aunque no se ha planteado escalar la producción del combustible e-diesel del proyecto Suport, el puerto de Barcelona está planificando la implantación de plantas de producción de metanol o biometano”, explica Ruiz.
«Se está reservando un espacio en el Moll de l’Energia para la posible instalación de una planta de producción de metanol, que estaría alimentada con CO2 biogénico producido en las cercanías del puerto. También estamos estudiando la viabilidad y la mejor tecnología para instalar una planta de producción de biometano dentro de las instalaciones portuarias, alimentada con residuos MARPOL procedentes de los buques, sobre todo de cruceros, y de fuentes de materia orgánica cercanas, como mercados centrales o de la recogida selectiva», añade el responsable técnico de Combustibles Sostenibles del Port de Barcelona.
De este modo, el Port de Barcelona se presenta como un escenario ideal para desarrollar proyectos como el de SUPORT, por el apoyo técnico que ofrece, por un lado, y por la presencia de infraestructuras y entornos operativos reales en los que investigar y testar los nuevos combustibles. «Contar con la participación del Port aporta un valor intangible», añade Torrell. «Creo que los puertos van a ser los principales puntos de adopciónde nuevas tecnologías en general».

