Inteligencia artificial: los puertos empiezan a tomar posiciones

¿Cómo funciona el deep learning?
El deep learning y las redes neuronales son uno de los métodos de machine learning que más auge están teniendo en los últimos años. Están inspiradas en el funcionamiento de las neuronas del cerebro. Van transformando los valores de entrada, capa a capa, hasta conseguir el valor de las variables que se desea predecir. Aunque los resultados que ofrecen las redes neuronales son muy satisfactorios, necesitan grandes cantidades de datos para aprender y los tiempos de aprendizaje son elevados (días o incluso semanas). El procesamiento del lenguaje natural, el reconocimiento de patrones en imágenes y el procesamiento de la voz son los principales casos de éxito del deep learning. De esta manera, la evolución de la recopilación y la gestión de datos debe pasar por los siguientes niveles: registrar, analizar, simular, prever y, finalmente, recomendar. A partir de ello, se espera que los puertos de nueva generación apliquen técnicas de análisis predictivo y prescriptivo como herramientas de soporte a la toma de decisiones en la planificación del transporte de los actores de la cadena logístico-portuaria. Y no solo se trata de camiones, ya que la misma lógica del transporte por carretera puede aplicarse a cualquier otro modo de transporte (ferroviario, marítimo o fluvial).Los puertos que ya disponen de sistemas avanzados que permiten una recopilación significativa de datos serán los mejor preparados para incorporar con éxito las herramientas que ofrece la inteligencia artificial.
Los orígenes de la inteligencia artificial
Aunque parece un concepto reciente, los orígenes de la inteligencia artificial se remontan a los griegos. Aristóteles (384-322 a. C.) fue el primero en determinar un conjunto de reglas que describen una parte del funcionamiento de la mente para obtener conclusiones racionales, y Ctesibio de Alejandría (285-222 a. C.) construyó la primera máquina autocontrolada, un regulador del flujo de agua (racional, pero sin razonamiento).
Fue ya en 1956 cuando John McCarthy, Marvin Minsky y Claude Shannon acuñaron el término inteligencia artificial, durante la Conferencia de Dartmouth (EE. UU.), para referirse a “la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cálculo inteligentes”. Lo que no acertaron esos tres científicos fue la previsión de cuándo llegarían las primeras máquinas inteligentes. Ellos confiaban que para la década de los 70 estaríamos rodeados de inteligencia artificial. Pero no fue hasta los 90 y 2000 cuando la mayoría de las empresas tecnológicas tomaron la decisión de realizar inversiones significativas en este ámbito, con el fin de mejorar la capacidad de procesamiento y análisis de la enorme cantidad de datos que se generan en el nuevo mundo digital.
De hecho, la consagración definitiva de la IA llegó en 1997, cuando IBM demostró que un sistema informático era capaz de vencer al ajedrez a un humano. Y no era un humano cualquiera, sino el campeón del mundo, Garri Kaspárov. La supercomputadora se llamaba Deep Blue y fue un punto de inflexión para que la industria tecnológica y la sociedad en general tomaran conciencia de la relevancia y las posibilidades que podía llegar a tener la inteligencia artificial.



