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La crisis de Ormuz, un acelerador de tendencias

El bloqueo del estrecho en el golfo Pérsico por la guerra de Irán cambia las cadenas de suministro globales y acelera las grandes tendencias de la economía mundial

Publicado el 30.03.2026

Jordi Torrent es el Jefe de Estrategia del Port de Barcelona.

Renderizado en 3D de una imagen satelital del estrecho de Ormuz, el paso marítimo más estratégico del mundo, por el que transita el 20% del petróleo y gas natural licuado del planeta. (Freepik)

El impacto de la guerra y el bloqueo del estrecho de Ormuz en las cadenas de suministro globales

Transcurrido un mes desde el inicio de los ataques coordinados contra Irán de Israel y los Estados Unidos (impulsados por el primero y a los que los EE. UU. se vieron arrastrados, nunca sabremos si de buena o de mala gana, convencidos o engañados por su principal aliado en Oriente Medio), no hay prácticamente nadie que no conozca la importancia del estrecho de Ormuz para la economía mundial.

Su cierre efectivo por culpa de los ataques occidentales y las represalias iraníes contra la navegación mercante y las monarquías del Golfo, es la principal consecuencia negativa económica de esta guerra, que ya se ha cobrado un número obsceno de vidas civiles inocentes, especialmente en Irán y el Líbano. No permitamos que se olvide que este es el principal drama de este conflicto.

Tampoco que la guerra es un nuevo ataque demoledor al frágil sistema de derecho internacional que la comunidad internacional lleva setenta años intentando construir.

Dicho esto, volvamos sin embargo a la cuestión que ocupa este artículo: el impacto que la guerra y el bloqueo del estrecho de Ormuz están teniendo en las cadenas de suministro globales, el transporte marítimo y cuáles pueden ser las consecuencias de todo ello.

Tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz el 29 de marzo de 2026: cargueros (verde) y tanqueros de petróleo y gas (rojo). Fuente: MarineTraffic.

Un paso sin alternativa: qué circula por Ormuz

Como todo el mundo ya sabe, por Ormuz pasa aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo, cuyos principales destinos son los países asiáticos, componentes esenciales de los fertilizantes mundiales (urea y azufre, por ejemplo) y otras materias primas y metales importantes para la industria manufacturera, como por ejemplo el helio qatarí y el aluminio de Bahréin.

Es una vía de paso que no cuenta con alternativas que puedan canalizar estas mercancías de forma masiva, como si ocurre con otras vías de paso, como el canal de Suez, el canal de Panamá o el estrecho de Malacca.

Las exportaciones e importaciones de los países encerrados por el estrecho de Ormuz (Irak, Kuwait, Bahréin, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos) no tienen otra forma de salir y entrar del golfo Pérsico que no sea por Ormuz, ya que los desvíos por vía terrestre mediante tuberías, camiones y servicios ferroviarios o por vía aérea, sólo pueden absorber una pequeña cantidad del flujo marítimo habitual.

El cierre de Ormuz ha supuesto también un golpe muy duro para el puerto de Dubái, uno de los principales hubs de transbordo, especialmente de contenedores, del mundo. Finalmente, tras un periodo prolongado de precios y fletes de transporte marítimo bajos, la crisis de Ormuz ha empujado al alza los fletes de transporte marítimo de contenedores y de charteo y transporte de graneles líquidos y sólidos.

Ejercicio militar de drones del ejército iraní. (Wikimedia Commons)

Consecuencias inmediatas: petróleo, fletes y sectores en jaque

El cierre de Ormuz está produciendo consecuencias negativas diversas, como son el incremento del precio del petróleo y el gas natural, desabastecimientos en países asiáticos con pocas reservas de combustibles fósiles (especialmente en el sudeste asiático), pérdidas enormes e incluso cierres de empresas y fábricas de sectores muy diversos que necesitan materias primas del Golfo (industria química coreana, sector textil en el subcontinente indio o industria occidental intensiva en el consumo de aluminio como puede ser el de las bebidas enlatadas).

También vemos dificultades para el sector agrícola en países africanos, pérdidas del sector agroalimentario y textil europeo, que ve cómo se encarecen las materias primas y no pueden acceder a sus mercados en Oriente Medio y el Golfo Pérsico (por ejemplo, los exportadores y comercializadoras de alfalfa hacia los Emiratos y Qatar), dificultades para la fabricación de microchips dependiente en parte del helio proveniente del Golfo Pérsico, etc.


La isla de Ormuz en el atlas náutico portugués Taboas geraes de toda a navegação, completado en 1692 por Francisco de Seixas y Lovera. (Library of Congress)

Dos escenarios: recuperación rápida o daño estructural

Si el conflicto dura poco tiempo más, tal y como parece, las cadenas de suministro globales podrán recuperarse de forma relativamente rápida, aunque habrá sectores que sufrirán las consecuencias de la guerra y el cierre del estrecho de Ormuz durante años.

Si el conflicto con el nivel de intensidad actual y el cierre total o parcial de Ormuz se alargase hasta verano o incluso más allá, las consecuencias para la economía mundial podrían ser devastadoras. No parece esto posible, aunque la errática e imprevisible política exterior americana no permite excluir este escenario.

Lanchas de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica durante el ejercicio naval 'Gran Profeta 9' en el golfo Pérsico. (CC)

Tendencias aceleradas: los cambios que Ormuz ha precipitado

Sea lo que sea que vaya a ocurrir durante los próximos meses, lo que parece inevitable es que la guerra no sólo consolidará, sino que acelerará, tendencias que se estaban desarrollando desde, por lo menos, la pandemia del Covid-19.

Las principales, a largo plazo, serían las que siguen a continuación:

  1. Búsqueda de soberanía estratégica de las principales potencias en sectores clave y muy sensibles, como son el aprovisionamiento de determinadas materias primas y la producción de semiconductores y armamento.
  2. Debilitamiento del derecho económico internacional y del sistema que gira en torno a la Organización Mundial de Comercio. Mayor integración regional y bilateral en detrimento de la integración global.
  3. Aceleración de la transición energética, la electrificación de la economía y la generación de energías renovables. También de la construcción de centrales nucleares.
  4. Diversificación de los proveedores y de las vías de aprovisionamiento de las grandes potencias (impulso de la ruta Ártica, de las conexiones terrestres centro asiáticas, de las conexiones marítimas entre África y Asia, etc.).
  5. Disminución todavía mayor del peso de la economía americana en el PIB y el sector exterior global, en beneficio de los países asiáticos y en especial de China e India.

El cierre del estrecho de Ormuz ha disparado los fletes del transporte marítimo de crudo y gas natural licuado a escala global. (Freepik)

Efectos a corto plazo: capital en fuga y nuevos hubs en el horizonte

A corto plazo, además, esta nueva guerra dramática y el cierre del estrecho de Ormuz provocará otros cambios relevantes entre los que cabría destacar:

  • el incremento de la producción y exportación de combustibles fósiles de los EE. UU. y Rusia
  • la huida de capital e inversores de Oriente Medio y el Golfo Pérsico hacia regiones menos conflictivas como son Latinoamérica, Asia Oriental y África
  • el desarrollo acelerado de puertos y hubs logísticos y portuarios en el gran Oriente Medio que pretenden competir con Dubái